El conflicto de las perspectivas

perspectivasUno de los principales motivos por los cuales una pareja puede dividirse tiene su origen en las diferencias en la visión que tienen el uno del otro y de sí mismos, de manera que, diferentes visiones sobre un acontecimiento que en un principio puede parecer no tener importancia, acaba convirtiéndose en un problema que condiciona la dinámica de la relación y que puede acabar con ella. Es muy común que, en determinadas situaciones y atendiendo a su propia lógica, experiencias pasadas, creencias, valores, normas, significados…, cada uno se cierre en su punto de vista y mire hacia otro lado, creyendo que su interpretación de lo que está sucediendo es evidente para cualquiera, ignorando el significado que el otro da a esa situación y dando por poco razonable su actitud.

El problema no termina ahí, sino que si uno de los dos –o mejor los dos— no hace un esfuerzo por escuchar y comprender la opinión del otro, ambos se enzarzan, creyendo que el otro es malo/a y un/a egoísta, en un vano intento de obligarse a aceptar sus propios argumentos y lo que es peor, que cuando en una pareja se machacan así el uno al otro, se intensifica la resistencia de ambos y se refuerzan las opiniones negativas llegando a una polaridad tan extrema que entonces sí, se convierten en egocéntricos e intransigentes, de manera que varias experiencias parecidas después, tienden a una sobregeneralización (“Es que tú nunca…”, “Es que tú siempre…”, “Todo lo que dices…”, “Nada de lo que haces…”) que aparecerá ya siempre en situaciones futuras, convirtiendo en discusión cualquier diferencia de perspectiva y llegando incluso a adjudicar como rasgo de personalidad aquel comportamiento que en un momento dado consideró desagradable. A partir de entonces se tiende a ser más observador con aquellos actos que confirman lo que se piensa y a ignorar los que no cuadran con la idea que se ha formado del otro, los actos neutros se convertirán en negativos, los negativos en más negativos aún y los positivos serán descalificados (“¡Qué falso eres!”) y así hasta que el cuerpo, la mente y la relación aguanten.

Es conveniente que los componentes de una pareja se den cuenta de que los desacuerdos no son fruto de la maldad ni del egoísmo del otro sino simplemente de una diferencia de perspectivas y que algunas características del otro no son malas sólo porque no concuerden con la de uno. Es importante que entiendan que si sus perspectivas difieren, ninguno de los dos, por fuerza, tiene razón o está equivocado y que mediante la empatía y el diálogo se pueden reestructurar las mutuas perspectivas, conocerse mucho mejor, reforzar la relación y tener discusiones (que las seguirá habiendo) más productivas.

De nuevo estamos hablando de la importancia de la comunicación.

javierJavier Hinojosa es Pscólogo Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el número 21.144
Consulta: http://www.psicologomataro.com

Javier Hinojosa | Psicólogo

Javier Hinojosa | Psicólogo

Javier Hinojosa es Pscólogo Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el número 21.144
Especialista en Terapia de pareja
Consulta: http://www.psicologomataro.com