La Psicoterapia Breve Estratégica

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Para hablar de Psicoterapia Breve Estratégica (TBE) hay que partir de la idea de que no existe una teoría de la naturaleza humana y por lo tanto no existen definiciones de normalidad o patología psicológica que hay que curar, sino que el malestar que presenta el cliente que acude a consulta responde a la existencia de un desequilibrio disfuncional en su relación con su propia realidad; un desequilibrio que ha de regular para hacerlo funcional.

Esta disfuncionalidad ni es fruto ni se sostiene por características biológicas, ni obedece a un inconsciente, ni tan siquiera es la consecuencia de un aprendizaje “equivocado”, sino la consecuencia de la insistencia y la rigidez del consultante en el uso de estrategias de solución de problemas que si bien en un momento pudieron ser adaptativas y le ayudaron a resolver la dificultad–y como consecuencia son las que siempre utiliza y sigue utilizando mientras obtenga buenos resultados— se acaban convirtiendo en todo lo contrario al encontrarse ante un problema para el que no son adecuadas e insistir en utilizarlas, de manera que cuanto más aplica esa estrategia no sólo no resuelve el problema sino que tiende a complicarse porque se le añade la percepción de ineficacia. Normalmente el cliente es consciente de que no le están funcionando pero no consigue hacer otra cosa. Son lo que denominamos “soluciones intentadas”.

Por lo tanto, en tanto que la psicopatología se considera un problema a resolver y no una enfermedad, la TBE, utilizando la teoría de juegos, se compone de una serie de técnicas, tácticas y estrategias, creadas y adaptadas expresamente a las necesidades del cliente y del problema, que se dirigen a interrumpir esa forma de respuesta y cambiarla por otra nueva y adaptativa.

Aunque la TBE tiene muchos puntos en común con la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) como por ejemplo el uso de la epistemología constructivista, el uso de protocolos de intervención y el método empírico y experimental, la diferencia fundamental está en que mientras que la TCC se basa en la teoría del aprendizaje, la TBE lo hace en la teoría del cambio, es decir que mientras que en la TCC se acompaña al cliente en la conciencia y el aprendizaje de cómo combatir el trastorno en un proceso progresivo de control del pensamiento y de las conductas para conseguir el cambio –lo cual en la mayoría de ocasiones supone una resistencia del propio cliente–, en la TBE se le sumerge directamente en nuevas experiencias emocionales para las que apenas se requiere un pequeño esfuerzo por parte del cliente pero que permiten que cambie su perspectiva sobre sí mismo, de los otros y del resto del mundo hacia una más flexible, y como consecuencia hacia un abanico mayor de estrategias resolutivas para después, y a través de ese descubrimiento, adquirir la capacidad de gestión.

Otra diferencia importante es que el constructivismo utilizado por la TCC da a entender que existe una realidad verdadera y que el consultante está equivocado en sus percepciones y por lo tanto el trabajo del terapeuta es ayudarle a reconducirlas hacia las “correctas”, mientras que el constructivismo utilizado por la TBE, el llamado constructivismo radical, parte de la idea de que no existe una realidad verdadera sino una realidad personal que construimos continuamente en base a nuestra percepción, experiencia y lenguaje y por lo tanto, el trabajo terapéutico consiste en acompañar al cliente, desde una percepción y por lo tanto de una construcción de la realidad que en este momento le está resultando disfuncional, a otra que le resulte funcional.

Este método también supone un cambio en el lenguaje, mientras que la TCC, en su intento de entender antes que sentir, utiliza un lenguaje básicamente verbal, lógico y racional con explicaciones didácticas que preceden a la práctica, en la TBE la comunicación es tanto verbal como no verbal, sugestiva, inductora, prescriptiva, hipnótica y metafórica a niveles tanto lógico como analógico, un el diálogo estratégico que hace sentir antes que comprender.

Por último, otra característica importante de la TBE es la idea de que para solucionar un problema no es necesario recurrir a su origen, porque, si bien es cierto que algunos clientes están interesados en conocer el origen de su desequilibrio e incluso en ocasiones es conveniente conocerlo para entender su mantenimiento, en realidad, al no poder actuar sobre él, sirve realmente de poco en el desarrollo de la terapia. Es decir se trabaja más sobre el presente que sobre el pasado, importa más cómo está sucediendo que por qué ha sucedido, importan más las soluciones que las causas.

La TBE es eficaz y ayuda a resolver todo tipo de problemas tanto individuales como de pareja o familiares y es aplicable a entornos sociales, educativos o empresariales.

javierJavier Hinojosa es Pscólogo Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el número 21.144
Consulta: http://www.psicologomataro.com

Javier Hinojosa | Psicólogo

Javier Hinojosa | Psicólogo

Javier Hinojosa es Pscólogo Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el número 21.144
Especialista en Terapia de pareja
Consulta: http://www.psicologomataro.com