Sobre esos momentos en que todo parece ir mal

 

imagesEstarás de acuerdo conmigo en que la vida está formada de buenos y malos momentos. De momentos en los  que uno está alegre y de otros momentos en los que tengo ganas de echarlo todo a rodar, de esconderme, de huir… Después de muchos años ayudando a personas he aprendido que aquellas desgracias que nos sobrepasan tienen dos características que has hacen particulares: por un lado son importantes atractores de atención y, por otro, tienen la capacidad de proyectar sombra.

Cuando digo que son potentes atractores de atención me refiero a que la presencia de determinados problemas (mala  salud de un hijo, abandono de mi pareja, quedarse sin trabajo, etc.) tiene la capacidad de focalizar mi atención en ellos y, automáticamente, dejamos de fijarnos en aquellas partes de mi vida que van bien (tengo una buena relación con mi pareja, mis hijos me quieren, tengo una red de amigos razonablemente buena, tengo buena salud…). Nuestra atención otorga un papel protagonista a la desgracia en la película de mi vida. Y un día me levanto por la mañana creyendo que mi vida, mi historia, es el problema. Obviamente no es así, pero cuando eso pasa, ya no importa si es así o no, porque creo que es así y me sentiré mal como si fuera cierto. He permitido que un protagonista secundario de la novela de mi vida se convierta en el personaje principal que dirige los diálogos. He convertido la novela de mi vida en un monólogo que ha de recitar un actor bajito, feo, jorobado y tartamudo. Y después me sorprenderé de que la historia sea un desastre.

Por otro lado, decía que determinadas desgracias tienen la capacidad de proyectar sombra. Y proyectan sombra sobre aquellos aspectos de mi vida que hasta ahora estaban iluminados. Es como si nos pusieran una inmensa piedra delante de la cara y la iluminaran con una luz potente. No sólo tendría que preocuparme por la piedra, sino también por la sombra que esa piedra proyecta sobre el resto de mi vida. Si no dejo de mirar la piedra, sólo veré piedra. Si no dejo de mirar la sombra, sólo veré sombra. Si miro más allá de la sombra, lo que veo es mi vida.

Cuando pases una mala época, asegúrate de que lo importante no está haciendo sombra a lo esencial.

Me gustaría compartir contigo una historia que hacer referencia a estos atractores de atención que te comentaba y a la sombra que las desgracias proyectan. Espero que te guste.

 

“Esta es la historia de un albañil llamado Pablo. Él era muy conocido en su pueblo y era el mejor trabajador de don Juan, un exitoso empresario que era su jefe y además conocido por ser muy pero que muy renegón y gritón. Muchas veces trataba mal a Pablo y al resto de sus trabajadores pero nadie le decía nada porque le tenían miedo. Pablo llevaba trabajando 30 años como albañil para don Juan y ya se acercaba el día de su jubilación. Pablo estaba contento porque por fin podría pasar más tiempo con su familia y a la vez podría hacer muchas cosas que antes no hubiera podido hacer por dedicarse al trabajo la mayor parte de su tiempo.

Don Juan le dijo a Pablo: “Se acerca el día en que ya no tendrás que trabajar para mí. Quisiera saber si es que estarías dispuesto a hacer algo por mí. Sería tu último trabajo. Pero como últimamente no me ha estado yendo bien en mis finanzas personales, quisiera saber si es que podrías hacer el trabajo sin yo tener que pagarte”.

Pablo no quería hacerlo porque no recibiría nada a cambio. Pero pensó: “Si no acepto seguramente recibiré menos dinero de mi jubilación. Más me vale que acepte si no puede que tenga problemas con mi dinero. Como es el último trabajo y don Juan no me va a pagar, no me esforzaré y lo haré lo más rápido posible. No se dará cuenta si es que algo sale mal”. Entonces Pablo aceptó, tomó sus herramientas y se fue muy rápido a empezar su trabajo.

El encargo que le hizo don Juan era construir una casa de lujo, la mejor que hubiera construido nunca. A Pablo le habían enseñado de pequeño a que aunque alguien no se portara bien con él, no debía portarse igual y debía tratar a todos de la misma forma en que él quisiera que lo traten. Por ello no debería estar resentido con su jefe y al contrario debería hacer bien su trabajo.

Pero Pablo se decía mentalmente: “Va a vender una casa de lujo, ¿y no me quiere pagar? Con todo este dinero me podría pagar 20 veces mi sueldo. Me parece que don Juan me está engañando”. Este pensamiento hacía que Pablo se olvidase de lo que le habían enseñado de pequeño y, por el contrario, hacía que él hiciese su trabajo cada vez peor. Pablo terminó en 1 mes lo que normalmente tardaría 3 meses en terminar.

Don Juan se alegró cuando Pablo terminó de construir la nueva casa de lujo, le llamó a su despacho y le dijo: “Pablo, quiero que sepas que este es mi regalo para ti. Has sido tan buen trabajador que te he regalado una casa de lujo para ti y tu familia. Espero que me disculpes por mi forma de ser y por no haberte tratado bien durante todos estos años.”

 

Como te decía, es importante preguntarse si lo importante no está proyectando su sombra sobre lo esencial.

 

jmbertran

jmbertran

Dr. Josep Mª Bertran.
UTIDA Centre Psicològic i Nutricional
Avda. Prat de la Riba nª4, 2n-3ª 43001 Tarragona
Tel: 692559500
Email: utida.psicologia@gmail.com
Web: www.centroutida.com

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà.